119. La pelea en la sala VIP
La respiración de Bianca se detuvo al escuchar aquella amenaza. Por instinto, bajó las manos para protegerse el vientre. Su instinto maternal se encendió con gran intensidad. Miró a Leon con suma cautela. El hombre rubio que tenía delante había perdido por completo el juicio.
—No podrás tocarme, Leon —dijo Bianca con voz serena. Retrocedió lentamente, alejándose de la mesa de cristal.
—¿Quién te protegerá en esta habitación cerrada con llave? —Leon se rió por lo bajo—. Tu marido está ocupado at