78. Escapando del terror de la muerte
—Es un misil balístico —gritó Oráculo. La chica saltó de su silla de gaming. Su rostro estaba tan pálido como el papel—. Han fijado nuestras coordenadas en cinco segundos.
—¿Cuánto tiempo falta para el impacto? —preguntó Daniel con dureza. El hombre tiró de inmediato del brazo de Bianca.
—Menos de dos minutos —respondió Kenzo. El asistente ya había desenfundado su pistola—. El radar de nuestro helicóptero ha detectado una señal de calor sobre las nubes.
—Abandonad este lugar ahora mismo —ordenó