CABARET HASTA EL AMANECER
—¡Wuooo! Wuooo! —El sonido de miles de hombres se escuchaba en el club.
Las tenues luces rojas, el fuerte olor a sudor de los que miraban con deseo a la mujer que bailaba, la música a todo volumen y el sonido de las botellas de cristal golpeándose entre sí era la imagen que Camila veía cada fin de semana.
Sonriendo con seducción, caminó sobre el escenario con sus tacones negros desabrochándose el sujetador y cubriéndose el pecho con el antebrazo mientras los hombres