Con la mirada nublada, Cameron y Renata se acompañaron mutuamente, sintiendo el mismo dolor. En ese momento Renata sabía que el niño era hijo de su hermana, pero era Cameron quien lo quería como a su propia madre. Lo mismo ocurría con Tita. No les importaba si Tita era adoptada o no, Tita era su bebé. Y muy pronto, también el bebé de Cameron.
Alrededor de diez coches, contando las patrullas en las que viajaban Ace y Diego, llegaron a uno de los bosques más solitarios. Ace les había indicado qu