Mundo ficciónIniciar sesiónLa voz de Elena seguía crepitando a través de la radio como un fantasma negándose a cruzar al otro lado, cada palabra entrecortada por estática y el sonido de agua entrando en espacios que no debían contenerla.
—Veinte transformados conmigo... vivimos pero... agua entrando rápido... doscientos metros profundidad...
Mi mano se cerró alrededor del micrófono con tanta fuerza que sentí el plástico crujir bajo mis dedos.
—¡Da vuelta! —grité al piloto, mi voz rompiendo con una desesperación que no sabía que podía sentir por la mujer que me había usado como pieza de ajedrez durante toda mi existencia—. ¡Tenemos que volver!







