Mundo ficciónIniciar sesiónEl océano se convirtió en el carruaje imposible de Valentina mientras transportaba a su familia hacia la salvación bajo las olas oscuras que deberían haber sido su tumba. Cada viaje duraba apenas noventa segundos, su cuerpo transformado cortando el agua con una velocidad que desafiaba las leyes de la física humana, sosteniendo a un pasajero contra su pecho mientras nadaba los dos kilómetros que separaban la isla condenada de la base submarina que Elena juraba que existía.
Tamara fue la primera en hacer el viaje, sus brazos envueltos alrededor del cuello de su hermana mientras el mundo submarino pasaba en un borrón de azul profundo y sombras que se movían en las profundidades. La presión debería haberla matado. El frío debería haber detenido su coraz&oacu







