Mundo ficciónIniciar sesiónEl techo siguió desmoronándose en cascadas de concreto y acero retorcido. Las primeras cuerdas ya colgaban del boquete humeante, soldados descendiendo con precisión militar que hablaba de años de entrenamiento especializado.
Valentina no esperó órdenes. Su voz cortó el caos como cuchillo:
—¡Isabe







