Capítulo 99. Una mujer venenosa.
Greta apareció en la puerta.
Impecable. Llevaba un vestido de diseñador, color marfil, que no solo marcaba cada curva, sino que las esculpía con la precisión de una declaración de guerra.
El tejido, sedoso y caro, caía como una segunda piel hasta justo por encima de la rodilla. Su cabello rubio platino estaba recogido en un moño tirante que no permitía un solo cabello fuera de lugar, un halo de perfección gélida.
El maquillaje, impecable y estratosféricamente costoso, era una máscara que b