Capítulo 95. Te llevaré a casa.
Ares cerró los ojos y bajó la cabeza un momento. El rechazo fue brutal. Escucharla decir que quería a su hijo, pero no a él, fue como recibir una sentencia de divorcio emocional en la cara. Pero Ares sabía que este no era el momento para su ego. No era el momento para sus sentimientos.
Tenía que ser el estratega. Tenía que ser frío para poder salvarla.
Levantó la vista, guardando el dolor en una caja fuerte en el fondo de su mente.
—Lo entiendo —dijo Ares, con una calma que no sentía—. Y no te