Capítulo 9. Provocación.
Ante sus palabras, ella sintió un golpe en el pecho.
—No puedes echarme —murmuró, temblando—. Nuestro hijo me necesita.
—No quiero que mi hijo crezca con una madre que pasa de cama en cama mientras lleva mi apellido.
Ella tragó saliva.
No tenía voz.
No tenía fuerzas.
Y Ares, perdiendo el control por completo, gritó:
—¡No quiero verte ni un día más bajo mi techo!
La empleada que escuchó retrocedió.
El eco quedó vibrando en las paredes.
Lyanna parpadeó, aturdida.
Sentía que la respiración se le c