Capítulo 8. El comienzo del caos.
Ares ni siquiera esperó a que el chofer le abriera la puerta.
Él mismo arrastró a Lyanna hasta el coche, sujetándola de la muñeca como si temiera que huyera corriendo.
—¡Suéltame, me estás haciendo daño! —exclamó ella, tratando de apartarse.
—¡Cállate y entra! —gruñó él, empujándola dentro del vehículo.
Ella cayó sobre el asiento, golpeándose el brazo con el borde de la puerta. Apenas alcanzó a enderezarse cuando Ares entró y el coche arrancó con brusquedad. La puerta se cerró con un portazo qu