Capítulo 83. El reflejo en el espejo de la desconocida.
El amanecer llegó con el canto insistente de un gallo y un rayo de sol crudo, sin filtrar, que atravesó la pequeña ventana de madera y le golpeó los párpados con una intensidad brutal.
Lyanna abrió los ojos.
Su primera reacción fue un gemido. El dolor no estaba localizado en un solo punto; era un mapa completo de su cuerpo. Le dolían las costillas al respirar, le ardían las plantas de los pies y sentía un martilleo sordo en la sien derecha, justo donde la venda áspera tocaba su piel.
Intentó gi