Capítulo 77. Antes de romperlo todo.
Cuando salió de ver a Lena, Ares entró al baño, se quitó la ropa por inercia y se metió a la ducha. El agua caía hirviendo sobre su piel, pero él no la sentía. Podría haber sido ácido o hielo, y la sensación habría sido la misma: una nada absoluta.
De pie bajo la ducha, con los azulejos de mármol negro empañados por el vapor, Ares se frotaba el pecho con una esponja áspera, una y otra vez, hasta que la piel se enrojeció y amenazó con sangrar.
Quería quitarse el barro del río. Quería arrancarse