Capítulo 43. La línea que se cruzó.
Eleanor no podía creerlo, y mucho menos apartar la mirada de la mano de Lyanna, para ella eso era como mirar una traición personal.
—Esto no puede ser… —señaló con un dedo tembloroso—. Ese anillo…
Sus labios se apretaron.
Y luego explotó.
—¡Le diste el anillo de compromiso familiar de los Valerián a esa… zorra!
Lyanna sintió que algo se le partía adentro.
No por el insulto. Ella estaba acostumbrada. Si no, porque Ares se puso delante de ella sin dudar un segundo.
—¡Cállate! —rugió él.
Eleanor a