Capítulo 39. Llegada repentina.
Ares Valerián observó la escena desde la puerta de su biblioteca con una mezcla de respeto y preocupación.
—Si vas a ir a la guerra, Eris —dijo, rompiendo el silencio cargado de electricidad—, no puedes ir vestida para un funeral informal. Necesitas armadura.
Lyanna asintió inmediatamente, entendiendo a qué se refería su marido.
—Ven conmigo —le dijo a Eris, tomándola de la mano—. Tienes cinco minutos. Silas tiene que hacer unas llamadas de seguridad.
Eris miró a Silas. Él estaba al teléfono de