Capítulo 40. Amenaza real.
—¡Silas! —exclamó, poniéndose de pie. Su rostro pasó de la sorpresa a la furia en un segundo—. ¿Qué significa esto? ¿Cómo te atreves a irrumpir así en mi oficina? ¡Y has traído a esa… esa delincuente contigo!
Vance se giró, ajustándose las gafas, visiblemente nervioso.
—Señor Hawk, le aconsejo que se calme. Estamos discutiendo asuntos delicados sobre la reputación de la empresa…
—Cállate, Vance —dijo Silas. Su voz no era un grito. Era un susurro letal que heló la habitación—. Si valoras tu lice