Capítulo 28. Mi desastre favorito.
El ascensor privado del edificio Hawk Tower subía a una velocidad que desafiaba la gravedad, pero para Silas y Eris, el tiempo parecía haberse detenido en una burbuja de silencio húmedo y respiración agitada.
Estaban solos en la cabina de espejos y acero. El contraste era cómico y devastador. Un ascensor diseñado para transportar a diplomáticos y magnates ahora transportaba a dos náufragos urbanos. El agua goteaba de sus ropas, formando charcos oscuros en la alfombra de diseño.
Silas se miró en