Capítulo 21. Entre dos fuegos.
Lyanna dejó la cuchara sobre el plato. El sonido metálico pareció demasiado fuerte en la tranquilidad del restaurante. La propuesta de Silas sonaba tentadora: un refugio seguro, lejos de la tormenta que era su vida. Pero entonces, como un rayo, la imagen de Harry apareció en su mente: su sonrisa franca, sus brazos pequeños abriéndose para ella, su voz diciendo "te quiero, mami". Un nudo se le formó en la garganta.
—Solo tienes que decirme que sí —insistió Silas, su voz suave pero persistente— y