Capítulo 184. Vísperas y miedos.
La mansión Valerián se había convertido en el cuartel general del evento social más esperado de la década. No había un solo rincón en la planta baja que no estuviera ocupado por organizadores, floristas o diseñadores de alta costura.
Lyanna estaba de pie en el centro del salón, mientras tres asistentes ajustaban el bajo de su segundo vestido, el de la recepción. A su alrededor, la gente hablaba de “cristales importados de Austria", "sedas de Milán" y "menús de cinco tiempos".
—Señora Valerián