Capítulo 164. Su granja personal.
El reloj de pared de la sala de audiencias número cuatro marcaba las doce y diez del mediodía. El aire acondicionado zumbaba con un sonido monótono que no lograba enfriar el ambiente cargado de electricidad estática y tensión.
Al tratarse de un caso de alto perfil que involucraba la integridad de un menor y delitos graves, el juez Collins había decidido cerrar la sala al público y a la prensa. Solo estaban los implicados y el personal esencial de la corte.
El juez Collins entró en la sala con e