Capítulo 157. No dejes que escape.
Habían necesitado aire. Después de la intensidad de la confesión en el despacho, las paredes de la casa se sentían demasiado estrechas.
Ahora estaban en la terraza principal de la mansión, un amplio espacio de piedra con vistas a los jardines en sombras y, más allá, a las luces parpadeantes de la ciudad que se extendía a sus pies como un mar de estrellas eléctricas.
La noche era fresca, pero Lyanna no sentía frío. Los brazos de Ares la rodeaban por detrás, su espalda apoyada contra el pecho fir