Capítulo 151. La última rata.
La limusina negra dio un giro brusco, ignorando las leyes de tránsito, y se metió en el callejón de servicio que bordeaba el tribunal.
El contraste fue inmediato: dejaron atrás el mármol brillante y los flashes para entrar en un pasillo estrecho de ladrillo sucio, contenedores de basura y sombras.
Esteban divisó el objetivo en segundos.
—Ahí está —dijo el jefe de seguridad, señalando hacia adelante.
Greta Miller corría de forma patética; sus tacones se escuchaban ruidosamente sobre el paviment