Capítulo 129. Vendrá por él.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en un motel barato y sucio cerca de la salida de la autopista…
Greta caminaba de un lado a otro de la pequeña habitación. El lugar olía a cigarro viejo y humedad. Las cortinas estaban cerradas para que nadie pudiera ver hacia adentro.
Greta estaba nerviosa. Le dolía mucho el tobillo torcido, pero más le dolía el miedo. Sabía que Ares no se iba a quedar quieto.
—¡Deja de mirarte al espejo y ayúdame! —le gritó Greta a la mujer que estaba en el baño.
Lena