Capítulo 120. La rebelión de Lyanna.
El Mercedes blanco se detuvo levantando una nube de polvo rojizo en medio de la desolación de los viejos astilleros del oeste.
Lyanna miró a través de la ventanilla. El paisaje era apocalíptico. Enormes grúas oxidadas se alzaban hacia el cielo gris como esqueletos de dinosaurios metálicos.
Contenedores abollados formaban laberintos oscuros, y el viento silbaba a través de las ventanas rotas de los almacenes abandonados, trayendo un olor a salitre, grasa vieja y podredumbre.
No había nadie. Ni