Capítulo 119. La jaula abierta.
Mientras tanto, a cincuenta kilómetros de allí, en los espesos bosques del norte…
Las puertas de la cabaña ya estaban abiertas de par en par, con los goznes humeantes por la pequeña explosión controlada que habían usado minutos antes.
El par de guardias que Ares había puesto para vigilar, yacían inconscientes en el porche, neutralizados en silencio.
"El Turco" salió al exterior ajustándose el arma al hombro, gritando órdenes a sus hombres que ya tenían los motores de las camionetas encendidos.