Capítulo 106. Los nervios de Lyanna.
La luz de la mañana se filtró a través de las pesadas cortinas de terciopelo, dibujando líneas doradas sobre la alfombra. Lyanna parpadeó, despertando de un sueño profundo y sin pesadillas.
Por un instante, la desorientación habitual la golpeó. No reconoció el techo alto, ni la lámpara de araña, ni la suavidad obscena de las sábanas de hilo egipcio. Pero entonces, giró la cabeza y vio la almohada vacía a su lado.
La almohada conservaba la huella de una cabeza.
La memoria de la noche anterior le