El silencio en la sala de observación era pesado, roto únicamente por el leve zumbido del aire acondicionado. Daniel había salido minutos atrás, dejándolos a solas. Christopher permanecía de pie, con los brazos cruzados, observando a Eda con una intensidad que hizo que ella apartara la mirada.
—¿Qué pasa? —preguntó finalmente, su tono a la defensiva al notar el peso de su mirada.
Christopher avanzó un paso, dejando la distancia entre ellos más corta de lo que Eda consideraba prudente.
—Pasa que