Después de aquel fatídico encuentro con su marido Eda por fin parece tener calma, Christopher era alguien que parecía alimentarse de tu alma con su presencia, ella estaba sentada en el pequeño sofá de su habitación hasta que el teléfono había sonado y al fijarse en la pantalla se percata de que era una llamada de su madre.
— Buenos días madre — responde ella con la voz cabizbajo.
— Hija, debemos de hablar — Eda sostenía el teléfono con una mezcla de tensión y resignación mientras escuchaba la v