5 Años después.
Eda se encontraba arreglándose por delante del tocador cuando una hermosa princesa vestida de rosa pastel entró en su campo de visión. Emma, con su vestido esponjoso y su tiara ligeramente torcida, la observaba con sus grandes ojos curiosos.
—Mami, ¿puedo jugar con tu maquillaje? —preguntó con una dulce sonrisa, sus pequeñas manos ya extendiéndose hacia la mesa del tocador.
Eda la miró con una mezcla de ternura y sospecha. Sabía que esa petición no era inocente. Emma tenía una c