Vladimir escucha la voz de su madre.
La enfermera quería desaparecer por arte de magia al escuchar la confesión de amor del imponente empresario. Se marchó discretamente para dejarlos a solas.
— Dimitrir, ¿Puedes acercar a Vladimir para darle un beso?
— Claro. — El CEO acercó al niño con cuidado
Angy lo besó y habló con él.
— Mi cielo, ya estoy aquí, estamos juntos, no sabes cuánto deseo abrazarte, por ahora no puedo, pero será pronto, lo prometo.
En ese momento el niño hizo un puchero y lloró, el padre lo abrazó a