Una triple bendición.
El CEO cortó la llamada y pronto se acercó al médico.
— Soy yo, mi esposa está adentro, la traje porque se desmayó, y a ella nunca le suceden esas cosas.
— Entiendo, la hemos atendido, le hemos hecho unas cuantas preguntas, y lo que nos imaginábamos que era lo mandamos a analizar.
— ¿Cuáles fueron los resultados? Quiero que me digas todo tal cuál, de esa forma podré ayudar a mi esposa, así que hable.
— Bueno, la señora Mendoza manifiesta que no se dió cuenta de que no le había llegado