Frente a frente con la otra mujer.
El CEO ruso sintió que los intestinos se le contraían de la rabia.
Su ex esposa llegaba en un bello vestido de diseñador color dorado claro. Le quedaba perfecto a la altura de la pancita, ella se veía adorablemente hermosa.
La mirada gris de Dimitrir estaba por lanzar fuego al ver a su ex mujer que venía muy sonriente y conversando con él imbécil que fue su amante durante su matrimonio.
El CEO Mendoza de inmediato leyó las intenciones de su casi compadre, él se le iba a ir encima a los