Estás maldito De Russie.
El mafioso ruso se puso de pié de inmediato y se dió una ducha, estuvo haciendo unas llamadas aquí y allá, pero nada más no podía dar con los responsables del robo de sus dos cargas.
— ¡No puede ser que no de con el bastardo que me ha robado, te juro que apenas le ponga las manos encima se va a arrepentir de haberse metido conmigo! — De Russie estaba que se lo llevaba el diablo, apenas era media mañana y ya llevaba casi una botella de whisky consumida.
— ¡No podemos jugar con esto Alesk