El bebé sigue vivo.
Las razones que la jóven daba eran razonables. En ese momento una muy molesta Emma volteó a ver a su esposo.
— ¿Le negaste a tu hija el derecho de darle está noticia al padre de su hijo, Rafael?
— Vladimir debía darme una explicación por haber traicionado mi confianza, ¿Querías que me quedara con los brazos cruzados? Ese demonio perjudicó a mi princesa. — Respondió el CEO bastante molesto.
— Pero ahora por tu culpa ella va a dudar de la decisión de Vladimir, que tú lo estás obligando