Angy enfurece a Emiliano.
Angela se resignó por fin, seguía molesta pero ni modos que se tirará del coche andando, ¿Cierto? Tampoco es como si quisiera morir.
Después de manejar durante casi cuarenta minutos hacia las afueras de la ciudad, llegaron a una cabaña muy bella de gran tamaño. Ese era el refugio del jóven CEO.
Tenía caballerizas en la parte de atrás, donde tres caballos importados de enorme tamaño y fina raza, eran cuidados diligentemente por los empleados.
Emiliano bajó del coche y fue a abrirle la