El edificio estaba rodeado por cámaras antes de que el automóvil negro se detuviera frente a la entrada principal. Micrófonos levantados. Luces blancas encendidas. Murmullo constante. El apellido Trovatto pesaba en el aire. La puerta trasera del vehículo se abrió primero. Dos hombres descendieron. Seguridad privada. Silencio firme.
Y entonces…
Alonso Trovatto bajó. Vestía completamente de negro. Traje negro perfectamente entallado. Camisa negra sin corbata. El primer botón desabrochado. Zapatos