El silencio dentro de la villa se volvió insoportable, Vega permaneció inmóvil apenas unos segundos después de escuchar aquellas palabras cargadas de odio. Su pecho subía y bajaba con rapidez mientras sostenía el arma entre sus manos. Frente a ella, Fátima seguía observándola con aquella expresión amarga que parecía alimentarse del sufrimiento ajeno. Pero Vega ya no tenía tiempo para ella. Solo tenía tiempo para Alonso. Solo para encontrarlo. Solo para llegar hasta él. Su corazón le gritaba que