La tarde avanzaba lentamente sobre Alborada.
Sin embargo, dentro de la oficina presidencial de Trovatto Group, el ambiente era cada vez más tenso.
Gabriel Trovatto permanecía sentado detrás del enorme escritorio que durante años había pertenecido a Alonso.
Aquello debería haberle producido satisfacción.
Debería haber sentido victoria.
Orgullo.
Triunfo.
Pero no sentía ninguna de esas cosas.
Solo frustración.
Una frustración creciente que se acumulaba con cada documento que revisaba.
Co