Dos semanas después…
La cercanía entre Aurora y Julián había crecido como una planta que por fin recibe sol y agua después de mucho tiempo a la sombra. Los paseos por la playa al atardecer, las conversaciones que se extendían hasta la madrugada, las pequeñas sorpresas que él le preparaba... todo eso había ido borrando poco a poco el sabor amargo de sentirse un reemplazo.
Julián no era de gestos grandiosos. Ganaba terreno con detalles que parecían simples, pero que para ella significaban el mundo