Esmeralda sintió que el mundo se le venía encima. Julián no parecía convencido del todo. Al verse acorralada, su mente empezó a buscar opciones. Necesitaba tiempo. Necesitaba una salida de emergencia antes de que la verdad la destruyera.
De repente, se llevó las manos al vientre y soltó un grito que desgarró la calma de la mansión.
—¡Me duele…! —el grito de Esmeralda atravesó la sala.
Su cuerpo cayó al suelo sin cuidado. Se encogió, llevándose las manos al vientre, retorciéndose mientras respira