El sonido del auto al detenerse frente a la mansión hizo que Aurora se levantara de inmediato.
No lo pensó.
Corrió.
Cuando la puerta se abrió y vio a Julián, se lanzó sobre él, rodeándolo con fuerza.
—¿Cómo terminó todo? —preguntó Aurora, separándose apenas unos centímetros para buscar respuestas en sus ojos—. ¿Qué pasó en la clínica?
—Las muestras fueron tomadas —respondió él, con una voz cansada pero firme—. El doctor hizo el procedimiento. Ahora solo nos queda esperar los resultados. Unos día