Valentina empujó la puerta principal de la mansión con el hombro. El bolso se le resbaló un poco, pero lo sostuvo. Estaba agotada. El día había sido largo, intenso, victorioso… y sin embargo, algo le faltaba.
Apenas dio dos pasos dentro del recibidor, un torbellino de brazos pequeños la envolvió.
—¡Mami! ¡Volviste! —exclamó Julián.
Se lanzó a sus brazos con tanta fuerza que casi la hace retroceder. Valentina rió y lo abrazó fuerte, cerrando los ojos un segundo, disfrutando ese refugio.
—Te extra