Emiliano se quedó hasta que Elizabeth le abrió la puerta a ese desconocido y lo hizo pasar. “¿Qué carajos estaba pasando?, estas no son horas de visitar a una mujer que vive sola. ¿Quién cojones era ese?, ¿por qué visita a mi esposa tan tarde?” Se debatía entre sus ganas de devolverse para averiguar quién era ese hombre y su deseo de centrarse solo en su hija hasta convencerla de que sus intenciones son sinceras.
Apretó los puños y decidió que esperaría a ver cuánto tiempo se tardaba ese hombre