Emiliano y Elizabeth entraron al edificio de oficinas directamente por el estacionamiento, ella se quedó en el piso de Finanzas y él continuó hasta el último piso, no sin antes despedirse acorralándola contra la fría pared del ascensor para besar sus labios y su cuello.
–Que tengas un feliz primer día preciosa.
–Igual tú, tal vez te haga una breve visita en tu oficina, más tarde.
–Hazlo por favor.
Se separaron y ella caminó con confianza hasta la oficina del