Don Leonardo observó la presencia de los padres de Elizabeth y lentamente fue acercándose a ellos, llevaba de la mano a su nieta, al estar cerca intervino saludando.
–Buenas tardes, ¿cómo están?
–Extrañados de que no nos invitaron a este evento –señaló la madre de Elizabeth, antes de fijarse en la niña.
–¿Tú eres mi abuela? –preguntó Orlena reconociéndola de pronto.
–Sí niña, soy la madre de tu mamá, por lo tanto, tu abuela –dijo duramente.