Stéfano fue notificado por Max y de inmediato hizo arreglos para que Emiliano fuera atendido en Francia por uno de los jefes del grupo de rescate y le permitieran conocer de primera mano todo lo que estaban haciendo para rescatar a su esposa.
Al descender del avión lo condujeron a unas oficinas donde le ofrecieron café, que él aceptó solo por sostener algo en sus manos, durante el vuelo se había mantenido en silencio, sumido en sus pensamientos y no había aceptado nada de lo que le ofreció Max.