Elizabeth se despertó sobresaltada y se encontró rodeada de unos brazos masculinos, enseguida todo vino a su mente, trató de salir del abrazo de Emiliano y solo escuchó que él entre sueños le dijo:
–No me dejes Elizabeth, no quiero que te vayas.
Ella aguardó unos minutos hasta que la respiración de él le indicó que se había quedado rendido nuevamente, salió de la cama y se vistió lo más rápido que pudo, la noche anterior había llegado allí con Conti, así que debía tomar un taxi y es