Su cálido aliento se podía sentir contra su rostro mientras sus labios se acercaban.
Él iba a besarla pronto.
El corazón de Dalila latía furiosamente y rápidamente cerró los ojos nerviosa.
Esperando.
Pasó un segundo, dos segundos...
Los cálidos labios del hombre no se posaron sobre los de ella.
Dalila abrió los ojos confundida, solo para ver que Albert Kholl se había abrochado el cinturón de seguridad.
Ella estaba perdida.
¿Fue todo esto una ilusión suya?
Ella pensó que él quería besarla, ¡pe