La ciudad, con sus calles bulliciosas y edificios que se alzaban como centinelas de cristal, parecía indiferente al torbellino interior que consumía a Camell Vargas. A sus treinta y siete años, Camell había intentado reconstruir su vida tras el colapso de su mundo, un colapso provocado por la traición de Malena, la hermanastra de Dalila Weber. La revelación, un año atrás, de que el hijo que Malena esperaba no era suyo lo había destrozado, arrancándole la ilusión que lo había atado a ella y dejá