Los días comenzaron a deslizarse uno tras otro con una calma engañosa, como si el mundo hubiera decidido fingir normalidad mientras, por dentro, todo permanecía roto.
Leah despertaba cada mañana en la Villa La Matilde con una sensación extraña en el pecho. No era solo tristeza. Era una mezcla de ausencia, nostalgia y una responsabilidad inmensa que latía dentro de ella con cada respiración. Su mano, casi de forma inconsciente, buscaba siempre su vientre al abrir los ojos, como si necesitara co